¿Qué deberían estudiar tus hijos?

Gustavo Medina del Rosario
Vuelo Miami - New York City

Para complementar el título de este artículo debería añadir: y mis hijos.

Soy padre de una niña de 13 años y un niño de 9. Seguramente muchos de los lectores que sean padres y me lean en esta ocasión se sentirán identificados con mucho de lo que lean. Siempre he intentado huir de la idea de que cualquier tiempo pasado fue mejor. No entro en si el que heredarán nuestros hijos lo es, pero desde luego será diferente. Muy diferente. No creo que ninguna generación en la historia de la humanidad esté sufriendo cambios tan exponencialmente rápidos en todo tipo de aspectos (sociales, laborales, tecnológicos, etc.).

"el 85% de las profesiones en 2030 no existen hoy en día"

Ya no vale desear tener en casa un fantástico abogado, una estupenda arquitecta o una economista brillante. No es garantía de nada. Quizás nunca lo fue, pero no todos lo sabían. Hoy (especialmente en nuestro país) ni aspirar a opositar para convertirse en empleado público es aval de seguridad.

Hoy lo importante es la felicidad. Más valorada que nunca.

Pues mi respuesta a la pregunta que titula este artículo es, como dice Warren Sánchez, personaje de Les Luthiers en El Sendero: no-lo-sé.

Muchos habrán escuchado lo que dice Francisco González, presidente del BBVA, que muchas de las profesiones del futuro aún ni siquiera existen, lo mismo dice Cathy Davidson, experta en educación o un estudio del fabricante de ordenadores DELL, que se atreve a poner datos concretos: el 85% de las profesiones en 2030 no existen hoy en día (OJO 85% y 2030).

Sea como fuere, el sistema educativo actual claramente ha de cambiar. La selección de trabajadores en empresas de tecnología de países con más dinamismo en desarrollo crecimiento y financiación de startups no es, ni de lejos, como se ha venido haciendo años atrás. No es el título lo que garantiza el conocimiento, ni las nuevas habilidades que se buscan. Y desde luego, el conocimiento no se limita a certificados de formación reglada.

Muchos de los nombres asociados a compañías con éxito, con marca relevante y global o facturación contada en miles de millones, son de estudiantes que no finalizaron sus estudios. Muchos de los fundadores de startups digitales como Vimeo (Zach Klein) eran en realidad jugadores de Sim City o diseñadores/programadores tempranos de páginas web.

Tengo un amigo que en una ocasión le preguntó a su hijo adolescente qué iba a estudiar. Este le contestó que música. Y la respuesta fue que música era un hobbie y estaba muy bien, pero que qué iba a estudiar de verdad. La paradoja es que la inteligencia artificial necesitará de filósofos y antropólogos, muchos pilotos de drones serán topógrafos y geólogos, y la interpretación de grandes cantidades de datos serán trabajos en los que matemáticos y estadísticos tendrán mucho que aportar.

“Todas las profesiones que hoy en día podríamos recomendar a nuestros hijos están en discusión”

Este nuevo paradigma nos trae a los padres de cabeza. No sabemos con seguridad si los futuros ingenieros serán sustituidos por robots. Es cierto que alguien los tendrá que construir, pero aún así sobrarán trabajadores y con el tiempo sobrarán más porque, no les quepa duda, los robots crearán a nuevos robots. Todas las profesiones que hoy en día podríamos recomendar a nuestros hijos están en discusión. Quizás sea el arte y todas aquellas profesiones o habilidades creativas las que mejor futuro tengan ante la automatización y mecanización de casi todo, pero nuevamente nadie puede garantizarlo.

Personalmente, creo que juegos como MineCraft son en realidad el nuevo y fantástico Lego, gigante y virtual con el que nuestras hijas aprenden a desarrollar proyectos en 3 dimensiones. Creando mundos y universos infinitos. Y creo que un tablet como los iPad Pro son las nuevas plataformas que ayudan a desarrollar sus habilidades creativas. No como sustituto, sí como complemento del lienzo tradicional.

Por otra parte, no sólo existen nuevas profesiones, que nos obligan a pensar en nuevas capacidades. Hay nuevas metodologías de trabajo, hay nuevos comportamientos sociales, nuevos objetivos, nuevas formas de entender los negocios y nuevos beneficios que ofrecer a los mejores para que apuesten por nuestras empresas. El paradigma de 8 horas trabajando, 8 de relaciones sociales y 8 descansando está bastante superado. Incluso ya hoy en día.

Acabo repitiendo algo que ya escribí durante esta reflexión, quizás lo mejor sea enfocar nuestra ansiedad como padres en desarrollar hijos e hijas felices, con fuertes valores y una gran autoestima. Yo, al menos, es lo que intento. Sobre el resto poco control tenemos, y ese control debemos convertirlo en confianza en ellos.

Gustavo Medina del Rosario

Gustavo Medina

CEO - The Singular Factory S.L.
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